|
Un grupo de
obras sobre lienzo y sobre cartón conforman esta exhibición de trabajos
abstractos. En verdad las realizaciones están solucionadas a base de un
fuerte y controlado racionalismo y un inevitable fervor emocional; el
resultado de ese enfrentamiento son esos hallazgos equilibrados,
austeros y sutilmente controlados, pero al tiempo sugestivamente táctiles
y oportunamente efervescentes.
Jaime Franco se vale de las formas básicas; el cuadrado, el rectángulo, el
círculo, que al relacionarse generan otras propuestas sin traicionar del
todo su primaria condición. La ubicación oportuna de esas formas en el
espacio, sus posibles transformaciones y el aliento cromático cuyo
trasfondo es el azul, el amarillo y el rojo, son el terreno donde esa
pinturas se movilizan.
Abastecidas por el diseño simple y un juego colorístico parco, estas obras
se articulan finalmente con el tratamiento que reciben. Jaime Franco
mezcla con eficacia el óleo, los acrílicos y diversas resinas, logrando
una manipulación hábil y refinada con que construye sus imágenes. La
superficie de los trabajos consigue volverse expresiva en sí misma y es en
ese ejercicio cuando se producen sombras, tonos y diferentes huellas de
provocaciones formales. Algunas obras presentan todo el furor de esos
gestos cuidadosamente maniobrados, otras revelan, en enérgico contraste,
una sobriedad devastadora, cuya armonía está dada por la simplicidad.
La concentración en los elementos abstractos como objetivo, homologa esta
producción. Sintoniza a su vez, con arrolladora nostalgia, algunos de los
más suspicaces movimientos de la pintura no figurativa en este siglo, y
revive con especial tacto y desempeño, un nuevo avalúo para dar existencia
a construcciones pictóricas emotivas como argumentos certeros.
|