| |
La
nueva serie del artista caleño Jaime Franco es un paso adelante frente a
sus inquietudes respecto a la pintura, al color y al gesto. Su
preocupación actual radica en "hacer de una pintura, un acto de
unificación, donde el objeto sea leído como un todo".
Esta nueva serie que se exhibe en la galería El Museo, de Bogotá, está
compuesta por catorce óleos de gran formato, seis obras en acrílico y
una treintena de dibujos. En ella el artista reconstruyó con ayuda de un
computador imágenes que representan importantes hitos en el arte. Su
punto de partida fueron obras de Piraríesi, Brueghel y Ucello, así como
El botellero, de Marcel Duchamp. De esas obras tomó lo estructural y
generó una serie de dibujos que insertó posteriormente en sus pinturas,
transformando completamente el sentido original de estas.
Algunos trabajos tienen que ver con las construcciones que realizó a
partir de la serie de las Cárceles de Piranesi, donde modifica la visión
frontal y le añade otra dimensión, que muestra la parte oculta de los
dibujos.Hizo lo mismo con La Torre de Babel, de Peter Bruhguel. También
partió del tema El pozo y el péndulo, de Edgar Allan Poe y realizó una
reconstrucción arquitectónica de su recuento literario. Otro ícono que
tomó fue, La copa, de Paolo Ucello y repitió su precisión en computador.
Para el crítico Eduardo Serrano, "las pinturas de Jaime Franco no son
abstracciones ni metáforas de nada, conforman más bien un
pronunciamiento constructivo apoyado en la reflexión y en las
sensaciones que va produciendo la misma obra a medida que va tomando
cuerpo". |