J A I M E   F R A N C O 

  menu - textos - biografia - exposiciones - enlaces
.............. < .....>

DESCLASIFICANDO LAS ESTRUCTURAS





JAIME CERÓN

“Un diccionario comenzaría a partir del momento
en que no diera ya el sentido sino las tareas de
las palabras. Así, informe no es solamente un
adjetivo que tiene tal sentido sino un término que
sirve para desclasificar”-Georges Bataille

 

¿Que tienen en común Piranesi, Brueghel, Poe, Duchamp y
Ucello? Giovanni Battista Piranesi es célebre por la publicación
en 1760 de una serie de grabados conocidos como Cárceles
de invención, que podrían caracterizarse como espacios
imposibles de aprehender o como especies de no lugares.
Pieter Brueghel en 1563 pintó su más famosa interpretación
de la Torre de Babel, símbolo global de la incomunicación e
incomprensión entre los seres humanos. El cuento el Pozo y el
péndulo de Edgar Allan Poe de 1842, describe el suplicio de un
prisionero en una mazmorra medieval que solo puede imaginar
el espacio que lo rodea porque es mantenido con los ojos
vendados. En 1914 Marcel Duchamp produjo el readymade
Botellero, que consistió en la inscripción como objeto de arte
de un dispositivo industrialmente realizado que servía para
secar botellas después de ser lavadas. Paolo Ucello, hacia
1440, dibujó el “estudio de perspectiva de un cáliz” una
cuidadosa configuración que podría tomarse como emblema
de la racionalidad de la estructura del mundo objetivo, salvo
que por su semejanza formal con todas las obras antes citadas
puede entenderse como todo lo contrario. Todas estas imágenes
tienen en común el hecho de que provienen de un ejercicio de
cálculo, precisión y construcción rigurosa para hacernos ver la
pérdida de estructura por la entropía o la desclasificación.

Es inquietante comprobar que las cinco imágenes antes descritas
no poseen un objeto en el mundo que podamos pensar que están
representando, porque en el caso de Piranesi, Brueghel y Poe se
trata de mitos imaginarios y en el de Duchamp y Ucello de objetos
resignificados hasta el punto de aniquilar sus propios referentes
en el mundo.
Pero, ¿qué representan culturalmente todas estas imágenes?
El trabajo reciente de Jaime Franco se concibe, en parte, como
un intento de respuesta a la anterior pregunta, porque todas
las imágenes mencionadas anteriormente han sido articuladas
entre si como su punto de partida. Para él, todas ellas
representan una construcción de alta precisión que se alterna
con una permanente destrucción y son al mismo tiempo una
alegoría a los grandes propósitos e ideales que inevitablemente
se verán derruidos con el paso del tiempo. Este desafío a la
inteligibilidad y estabilidad de la estructura es un problema al
que Jaime Franco se ha enfrentado habitualmente dentro de
su trabajo.

Franco reconstruyó con ayuda de un ordenador, las imágenes
ya mencionadas, o lo que pudo inferir de ellas, para encontrar
un principio estructural que generara una serie de dibujos.
Como dibujos están resueltas de forma claramente racional,
o al menos en apariencia, porque dan la idea que surgieron de
medidas y coordenadas precisas. Sin embargo cuando insertó
esas estructuras dentro de imágenes pictóricas se transformó
su sentido. En las pinturas, los elementos estructurales
parecen desvanecerse y perder la solidez que pudieron tener
en un comienzo. Cuando se les superponen capas de color que
las ocultan, parecen vestigios materiales de algo que estaba
detrás de la superficie pictórica o antes de ella. El proceso de
elaboración de las pinturas y dibujos que integran la muestra
coincidió con la realización, en tapia pisada, de una obra de
intervención específica dentro del paisaje. La imagen resultante
se propone como una estructura que se enlaza y se separa a la
vez del entorno que la rodea y que al estar expuesta a los
elementos gradualmente se va degradando desde sus propios
límites. El desmantelamiento de la estructura, que las pinturas
proponen en una dimensión espacial, la Cruz en Barro lo
genera en una dimensión temporal.

 

Tanto las pinturas y dibujos como la Cruz en Barro parecen
acercarse a la pregunta recurrente acerca de lo que trata la
abstracción. Si las posibles respuestas a lo largo de la historia de
ésta práctica han comprometido campos de referencia como la
percepción humana, los fundamentos filosóficos o los principios
matemáticos, desde hace unas décadas parecen apuntar en una
dirección cultural más amplia que compromete las respuestas
de los sujetos cuando se enfrentan a una estructura absoluta.
La tendencia a desmantelar esa estructura permite ver aquello
que esconde para parecer absoluta o incuestionable. El trabajo
reciente de Jaime Franco se orienta en esa dirección.


   
_____________________________________________________________________________